A partir de este 2026, Brasil ha dado un paso histórico con un nuevo marco regulatorio. El decreto establece que las empresas de gran porte deben utilizar obligatoriamente al menos un 22% de plástico reciclado posconsumo (PCR) en sus envases. Además, la logística inversa (hacerse cargo del descarte) pasó de ser una recomendación a una obligación legal para toda la cadena productiva.